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SILENCIO. OLVIDO. MEMORIA. Los Derechos Humanos en La Pampa. (Daniel C. Bilbao) |
LA PAZ UN ASUNTO |
EL DERECHO A LA
PAZ |
PROYECTO
Texto del proyecto presentado por mi el 10 de marzo de 1997 a la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa y aún sin respuesta. Los interesados podrán enviar sugerencias, críticas o adhesiones a las direcciones indicadas en la portada)
DERECHOS HUMANOS E IDENTIDAD
UNA CAUSA PROVINCIAL
Dirigida a la COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA (Emilce Montenegro de Ozzán -Alfredo Ordoñez-Adelina Cabal-Rosa Zapata-Luis Galcerán-Orlando Muñoz-Silvia Gallego de Soto-Elsa P. de Altolaguirre-Juan Sansón)
Proponiendo la sanción parlamentaria de una ley que tenga en cuenta las consideraciones que se detallan:
JUSTIFICACION
Señores legisladores:
Estas líneas tienen por objetivo presentar a vuestra consideración un proyecto vinculado
con el cometido de esa comisión. Se elevan a ustedes abrigando la esperanza de que todo o
alguna parte de esta iniciativa haga blanco en la sensibilidad de los integrantes del
parlamento provincial, lo que nos permitirá formular una nueva contribución que tienda
al afianzamiento de la condición humana y, consecuentemente, de uno de sus derechos
inalienables: la identidad.
Hace un año, el 24 de marzo de 1996, tomó estado público una
propuesta que consistía en adicionar al amplio abanico de gestos simbólicos desplegados
con motivo de la fecha, un acto concreto inscripto en la perspectiva de la verdad, la
memoria y la justicia.
Lamentablemente no hubo eco para aquella propuesta y deliberadamente se ha aguardado este
lapso para reformularla en previsión de que este nuevo 24 de marzo de 1997 nos encuentre
en la misma situación.
La democracia debe avanzar y operar resueltamente en la realidad para evitar el
desmerecimiento de los simbolismos, su acotamiento o su esterilidad.
En aquella oportunidad se proponía la conformación de un organismo multisectorial que
tuviera como cometido la cristalización de los objetivos que se detallan más adelante.
Ellos conforman el nudo de la actual proposición a ese cuerpo:
No escapará a la comprensión de los señores diputados la necesidad y razonabilidad
de los objetivos propuestos. De hecho tan sólo una de las sugerencias, recuperar a un
hijo de La Pampa para su comunidad, justifica el mayor de los esfuerzos. Esta provincia,
que hace de la identidad una de sus mayores banderas, desvirtuaría su esencia si
consecuentemente no hace lo imposible por garantizar identidad y seguridad a sus
habitantes. Se trata, entonces, de recuperar al hijo de Lucía para que los grandes
lineamientos éticos y filosóficos de La Pampa no sean socavados. Igualmente para que el
cuerpo social se sienta contenido y protegido por el Estado del que forman parte y al que
pertenecen. Como se apreciará, una verdadera causa provincial.
Para facilitar la concreción de estas aspiraciones resulta ineludible un programa de
acciones para el corto, mediano y largo plazo. Una planificación impregnada de energía y
decisión que esté presidida por alguna de estas pautas:
A esta altura se hace necesario subrayar que estas líneas no tienen por cometido abrir heridas. Tal como se ha indicado, están impregnadas de la necesidad de articular mecanismos que garanticen paz, tranquilidad,, memoria y justicia a la comunidad pampeana. Es convicción, de todos los que ejercen alguna militancia en el campo de los derechos humanos, que las heridas secan más rápido y mejor cuando se las expone a la luz del día. Luego quedará de ellas una línea identificatoria. Blanca, como un pañuelo, que nos ayudará a preservar la memoria y consiguientemente impedirá el otorgamiento de pasaportes a la impunidad.
En el curso de estas dos últimas décadas muy poco se ha avanzado en la conquista los puntos que conforman esta presentación. No obstante resulta sorprendente, por utilizar un calificativo benigno, que a tantos años de aquellos tiempos nefastos se sigan cometiendo errores en los nombres y número de las víctimas. Extraña la insistencia en consignar -en cada efemérides- poco más de una docena de vecinos de La Pampa como afectados directos del terror de Estado. Las crónicas de los albores de la democracia ya registraban que las investigaciones, realizadas con una gran precariedad de medios, establecían indubitablemente en casi medio centenar el número de ciudadanos asesinados o desaparecidos. La democracia debe sublevarse ante las deformaciones de la historia traducidos a través de voluntarismos, imprecisiones o hipocresías que no hacen sino banalizar un tema tan tremendo como el de la violación de los derechos humanos.
De esta manera, si la Cámara de Diputados asume la vindicación de la historia insolentada por tantos silencios o grandilocuencias falaces, seguramente habrá centenares de familias que respirarán agradecidas y aliviadas. La historia misma sabrá valorar un gesto concreto encaminado a desbaratar las trampas de la desmemoria.
Afortunadamente esta aspiración de preservar la memoria tiene un respaldo constitucional y jurídico. Seguramente los señores legisladores no soslayarán a la hora de sus reflexiones, la aportación formulada por constitucionalistas de la talla del Dr. Humberto Quiroga Lavié, las importantes incorporaciones al tema tras la última reforma al Código Penal, sumado al rango constitucional de cuestiones tales como la figura del desaparecido o la adscripción de nuestro país a los pactos internacionales en la materia.
Como contribución preliminar para una mejor percepción de la cuestión que nos ocupa, se acompaña una reproducción facsimilar del artículo publicado hace un año en el diario La Arena y una copia del resultado de los trabajos de investigación que el Movimiento Popular Pampeano por los Derechos Humanos, presentara a la opinión pública, a la CONADEP y a la Justicia Federal en el año 1984. Como dato accesorio se debe consignar que fue la propia Cámara de Diputados de La Pampa la que produjo la primera impresión de aquel trabajo.
(Texto de la segunda nota elevada al cuerpo insistiendo con el proyecto. También sin respuesta)
Santa Rosa,agosto 2 de 1997
Señores integrantes de la COMISION DE DERECHOS HUMANOS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA Emilce Montenegro de Ozzán, Alfredo Ordoñez, Adelina Cabal, Rosa Zapata, Luis Galcerán, Orlando Muñoz, Silvia Gallego de Soto, Elsa P. de Altolaguirre, Juan Sansón.
Señores diputados:
El 10 de marzo de 1997 presenté a esa comisión un proyecto
relacionado con la memoria, la identidad y la justicia. En este documento planteaba la
situación de incertidumbre e indefensión de la familia de Lucía Tartaglia, de cuyo hijo
nacido en cautiverio no se tiene ninguna información. Al mismo tiempo reclamaba
precisiones sobre el número de muertos y desaparecidos durante el terrorismo de Estado,
como asimismo de las circunstancias de tales muertes y desapariciones, habida cuenta el
notorio desconocimiento que sobre tales hechos persiste en la actualidad.
En función de los sucesos nacionales y las dos circunstancias provinciales muy especiales
que en este lapso se han registrado -las que en mi consideración respaldan y actualizan
el espíritu de la propuesta- me dirijo a ustedes para insistir con la iniciativa .Esto
es, solicitarles me concedan la oportunidad de defenderla y eventualmente ampliarla antes
que adopten alguna decisión al respecto.
Hasta la fecha no he tenido respuesta de esa comisión sobre su destino empero de
diálogos personales sostenidos con algunos de los legisladores que integran ese grupo de
trabajo surge como conclusión que los interrogantes planteados en la presentación no
están en modo alguno satisfechos para las familias afectadas, para la comunidad ni para
las instituciones de la democracia.
Debo subrayar que haber presentado este proyecto, seguramente perfectible, me ha otorgado
cierto alivio de conciencia y hasta me absuelve de mayores responsabilidades en el tema.
De todos modos me acucia la inquietud sobre qué comportamiento habrá de adoptar la
Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados ante la situación que he
expuesto y que ahora es patrimonio de todos miembros de esa Honorable Cámara de
Diputados.
Resulta obvio, al cabo de más de dos décadas de esfuerzos personales y colectivos
comprometidos en la materia, que no se han producido más avances que los que se describen
en la presentación. De manera que resulta para mi auspiciosa y esperanzada la creación
de esa Comisión cuyos fundamentos coinciden con el espíritu del proyecto.
Nuestro país ha suscrito convenciones internacionales en materia de derechos humanos pero
la circunstancia de que alguno de ellos hayan sigo rubricados luego de las leyes de
obediencia debida y punto final lo exime de su completa aplicación. Afortunadamente las
reformas al código penal, sumado al apartado específico de la constitución ancioanal,
alimentan esperanzas de que los temas expuestos en el mes de marzo puedan ser de actual
aplicación. Ello sin perjuicio de que pervive la vigencia de tres cuestiones centrales
que constituyen el nudo de nuestro interés: no prescripción del delito de secuestro y
desaparición de niños, la necesidad de establecer la verdad, la reparación.
Nuestra provincia, fundamentalmente por la actividad de algunos de sus legisladores y por
propia iniciativa del Poder Ejecutivo, ha formulado aportes fundamentales para la
conquista del tercer tópico. No obstante éste se torna de muy difícil aplicación si no
se resuelven los dos primeros.
A estas consideraciones se debe agregar un elemento que quizá no quedó suficientemente
claro en aquella presentación: casi la totalidad de los datos que se tienen sobre las
consecuencias del terrorismo de Estado en contra de ciudadanos pampeanos proviene,
precisamente, de los artífices y ejecutores de esta página tan negra de nuestra historia
nacional. Consecuentemente sus palabras debieran tener poco o relativo crédito para la
democracia empeñada en procurar la verdad.
La última precisión: de las conversaciones mantenidas con los diputados se infiere
algún tipo de prevención sobre el mecanismo sugerido para lograr el objetivo propuesto.
Al respecto me siento en la obligación de aclarar e insistir que ese procedimiento
(constitución de una omisión d hoc) es tan solo el producto de una especulación
teórica. Lo que resulta decisivo y definitorio es la persistencia de un niño apropiado y
mantenido con otra identidad y la imprecisión sobre la cantidad y circunstancias de las
desapariciones y muertes de nuestros conmprovincianos.
Quedando a disposición de los señores legisladores los saluda con respeto.(JCP)
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