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DERECHOS HUMANOS

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SILENCIO. OLVIDO. MEMORIA. Los Derechos Humanos en La Pampa.  (Daniel C. Bilbao)

LA PAZ UN ASUNTO
DE TODOS

(Lucía C. Colombato)

EL DERECHO A LA PAZ
(Lucía C. Colombato y Marcela Tejeda)

PROYECTO

Texto del proyecto presentado por mi el 10 de marzo de 1997 a la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa y aún sin respuesta. Los interesados podrán enviar sugerencias, críticas o adhesiones a las direcciones indicadas en la portada)

DERECHOS HUMANOS E IDENTIDAD

 UNA  CAUSA  PROVINCIAL

Dirigida a la COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA (Emilce Montenegro de Ozzán -Alfredo Ordoñez-Adelina Cabal-Rosa Zapata-Luis Galcerán-Orlando Muñoz-Silvia Gallego de Soto-Elsa P. de Altolaguirre-Juan Sansón)

Proponiendo la sanción parlamentaria de una ley que tenga en cuenta las consideraciones que se detallan:

  1. Crear una comisión especial en el ámbito de la legislatura provincial para la cristalización de los siguientes objetivos:
  2. Localizar y retornar a su familia biológica al hijo de la ciudadana pampeana Lucía Tartaglia, nacido en cautiverio.
  3. Restituirle su verdadera identidad y todos sus derechos como hijo de esta provincia.
  4. Determinar el número exacto de ciudadanos pampeanos muertos durante el ejercicio del terrorismo de Estado como así también las circunstancias reales de sus muertes.
  5. Establecer el número exacto de los ciudadanos
  6. pampeanos secuestrados y desaparecidos durante el mismo periodo como así también indagar sobre su destino.
  7. Conferir a la comisión creada a tales efectos el presupuesto adecuado que le permita lograr estos objetivos. De la misma manera, adjudicarle todas las prerrogativas que tiendan a facilitar su tarea en forma rápida y eficiente.

JUSTIFICACION


Señores legisladores:
Estas líneas tienen por objetivo presentar a vuestra consideración un proyecto vinculado con el cometido de esa comisión. Se elevan a ustedes abrigando la esperanza de que todo o alguna parte de esta iniciativa haga blanco en la sensibilidad de los integrantes del parlamento provincial, lo que nos permitirá formular una nueva contribución que tienda al afianzamiento de la condición humana y, consecuentemente, de uno de sus derechos inalienables: la identidad.

Hace un año, el 24 de marzo de 1996, tomó estado público una propuesta que consistía en adicionar al amplio abanico de gestos simbólicos desplegados con motivo de la fecha, un acto concreto inscripto en la perspectiva de la verdad, la memoria y la justicia.
Lamentablemente no hubo eco para aquella propuesta y deliberadamente se ha aguardado este lapso para reformularla en previsión de que este nuevo 24 de marzo de 1997 nos encuentre en la misma situación.
La democracia debe avanzar y operar resueltamente en la realidad para evitar el desmerecimiento de los simbolismos, su acotamiento o su esterilidad.
En aquella oportunidad se proponía la conformación de un organismo multisectorial que tuviera como cometido la cristalización de los objetivos que se detallan más adelante. Ellos conforman el nudo de la actual proposición a ese cuerpo:

No escapará a la comprensión de los señores diputados la necesidad y razonabilidad de los objetivos propuestos. De hecho tan sólo una de las sugerencias, recuperar a un hijo de La Pampa para su comunidad, justifica el mayor de los esfuerzos. Esta provincia, que hace de la identidad una de sus mayores banderas, desvirtuaría su esencia si consecuentemente no hace lo imposible por garantizar identidad y seguridad a sus habitantes. Se trata, entonces, de recuperar al hijo de Lucía para que los grandes lineamientos éticos y filosóficos de La Pampa no sean socavados. Igualmente para que el cuerpo social se sienta contenido y protegido por el Estado del que forman parte y al que pertenecen. Como se apreciará, una verdadera causa provincial.
Para facilitar la concreción de estas aspiraciones resulta ineludible un programa de acciones para el corto, mediano y largo plazo. Una planificación impregnada de energía y decisión que esté presidida por alguna de estas pautas:

A esta altura se hace necesario subrayar que estas líneas no tienen por cometido abrir heridas. Tal como se ha indicado, están impregnadas de la necesidad de articular mecanismos que garanticen paz, tranquilidad,, memoria y justicia a la comunidad pampeana. Es convicción, de todos los que ejercen alguna militancia en el campo de los derechos humanos, que las heridas secan más rápido y mejor cuando se las expone a la luz del día. Luego quedará de ellas una línea identificatoria. Blanca, como un pañuelo, que nos ayudará a preservar la memoria y consiguientemente impedirá el otorgamiento de pasaportes a la impunidad.

En el curso de estas dos últimas décadas muy poco se ha avanzado en la conquista los puntos que conforman esta presentación. No obstante resulta sorprendente, por utilizar un calificativo benigno, que a tantos años de aquellos tiempos nefastos se sigan cometiendo errores en los nombres y número de las víctimas. Extraña la insistencia en consignar -en cada efemérides- poco más de una docena de vecinos de La Pampa como afectados directos del terror de Estado. Las crónicas de los albores de la democracia ya registraban que las investigaciones, realizadas con una gran precariedad de medios, establecían indubitablemente en casi medio centenar el número de ciudadanos asesinados o desaparecidos. La democracia debe sublevarse ante las deformaciones de la historia traducidos a través de voluntarismos, imprecisiones o hipocresías que no hacen sino banalizar un tema tan tremendo como el de la violación de los derechos humanos.

De esta manera, si la Cámara de Diputados asume la vindicación de la historia insolentada por tantos silencios o grandilocuencias falaces, seguramente habrá centenares de familias que respirarán agradecidas y aliviadas. La historia misma sabrá valorar un gesto concreto encaminado a desbaratar las trampas de la desmemoria.

Afortunadamente esta aspiración de preservar la memoria tiene un respaldo constitucional y jurídico. Seguramente los señores legisladores no soslayarán a la hora de sus reflexiones, la aportación formulada por constitucionalistas de la talla del Dr. Humberto Quiroga Lavié, las importantes incorporaciones al tema tras la última reforma al Código Penal, sumado al rango constitucional de cuestiones tales como la figura del desaparecido o la adscripción de nuestro país a los pactos internacionales en la materia.

Como contribución preliminar para una mejor percepción de la cuestión que nos ocupa, se acompaña una reproducción facsimilar del artículo publicado hace un año en el diario La Arena y una copia del resultado de los trabajos de investigación que el Movimiento Popular Pampeano por los Derechos Humanos, presentara a la opinión pública, a la CONADEP y a la Justicia Federal en el año 1984. Como dato accesorio se debe consignar que fue la propia Cámara de Diputados de La Pampa la que produjo la primera impresión de aquel trabajo.

(Texto de la segunda nota elevada al cuerpo insistiendo con el proyecto. También sin respuesta)

Santa Rosa,agosto 2 de 1997

Señores integrantes de la COMISION DE DERECHOS HUMANOS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA Emilce Montenegro de Ozzán, Alfredo Ordoñez, Adelina Cabal, Rosa Zapata, Luis Galcerán, Orlando Muñoz, Silvia Gallego de Soto, Elsa P. de Altolaguirre, Juan Sansón.

Señores diputados:

El 10 de marzo de 1997 presenté a esa comisión un proyecto relacionado con la memoria, la identidad y la justicia. En este documento planteaba la situación de incertidumbre e indefensión de la familia de Lucía Tartaglia, de cuyo hijo nacido en cautiverio no se tiene ninguna información. Al mismo tiempo reclamaba precisiones sobre el número de muertos y desaparecidos durante el terrorismo de Estado, como asimismo de las circunstancias de tales muertes y desapariciones, habida cuenta el notorio desconocimiento que sobre tales hechos persiste en la actualidad.
En función de los sucesos nacionales y las dos circunstancias provinciales muy especiales que en este lapso se han registrado -las que en mi consideración respaldan y actualizan el espíritu de la propuesta- me dirijo a ustedes para insistir con la iniciativa .Esto es, solicitarles me concedan la oportunidad de defenderla y eventualmente ampliarla antes que adopten alguna decisión al respecto.
Hasta la fecha no he tenido respuesta de esa comisión sobre su destino empero de diálogos personales sostenidos con algunos de los legisladores que integran ese grupo de trabajo surge como conclusión que los interrogantes planteados en la presentación no están en modo alguno satisfechos para las familias afectadas, para la comunidad ni para las instituciones de la democracia.
Debo subrayar que haber presentado este proyecto, seguramente perfectible, me ha otorgado cierto alivio de conciencia y hasta me absuelve de mayores responsabilidades en el tema. De todos modos me acucia la inquietud sobre qué comportamiento habrá de adoptar la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados ante la situación que he expuesto y que ahora es patrimonio de todos miembros de esa Honorable Cámara de Diputados.
Resulta obvio, al cabo de más de dos décadas de esfuerzos personales y colectivos comprometidos en la materia, que no se han producido más avances que los que se describen en la presentación. De manera que resulta para mi auspiciosa y esperanzada la creación de esa Comisión cuyos fundamentos coinciden con el espíritu del proyecto.
Nuestro país ha suscrito convenciones internacionales en materia de derechos humanos pero la circunstancia de que alguno de ellos hayan sigo rubricados luego de las leyes de obediencia debida y punto final lo exime de su completa aplicación. Afortunadamente las reformas al código penal, sumado al apartado específico de la constitución ancioanal, alimentan esperanzas de que los temas expuestos en el mes de marzo puedan ser de actual aplicación. Ello sin perjuicio de que pervive la vigencia de tres cuestiones centrales que constituyen el nudo de nuestro interés: no prescripción del delito de secuestro y desaparición de niños, la necesidad de establecer la verdad, la reparación.
Nuestra provincia, fundamentalmente por la actividad de algunos de sus legisladores y por propia iniciativa del Poder Ejecutivo, ha formulado aportes fundamentales para la conquista del tercer tópico. No obstante éste se torna de muy difícil aplicación si no se resuelven los dos primeros.
A estas consideraciones se debe agregar un elemento que quizá no quedó suficientemente claro en aquella presentación: casi la totalidad de los datos que se tienen sobre las consecuencias del terrorismo de Estado en contra de ciudadanos pampeanos proviene, precisamente, de los artífices y ejecutores de esta página tan negra de nuestra historia nacional. Consecuentemente sus palabras debieran tener poco o relativo crédito para la democracia empeñada en procurar la verdad.
La última precisión: de las conversaciones mantenidas con los diputados se infiere algún tipo de prevención sobre el mecanismo sugerido para lograr el objetivo propuesto. Al respecto me siento en la obligación de aclarar e insistir que ese procedimiento (constitución de una omisión d hoc) es tan solo el producto de una especulación teórica. Lo que resulta decisivo y definitorio es la persistencia de un niño apropiado y mantenido con otra identidad y la imprecisión sobre la cantidad y circunstancias de las desapariciones y muertes de nuestros conmprovincianos.
Quedando a disposición de los señores legisladores los saluda con respeto.(JCP)

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