
LA PAZ: UN ASUNTO DE TODOS
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El concepto de paz como valor ha evolucionado a través de los años y el surgimiento de la noción de Derecho Humano a la Paz ha obligado a su replanteamiento. En el ámbito teórico se observan diferentes posturas: desde la que concibe a la paz como mera ausencia de conflicto armado internacional (minimalista), pasando por posiciones intermedias, hasta la teoría maximalista a la que adhiero- que concibe a la paz en sentido mucho más amplio como ausencia de todo tipo de violencia, incluyendo las formas de violencia psicológica, latente, negativa, por sistema de amenazas, y a la violencia estructural. Pero este desarrollo teórico, no ha sido acompañado en la práctica y los organismos internacionales sólo han tenido éxito en operaciones destinadas a mantener la paz, pero no a construirla. Así lo afirmaba en 1995 Federico Mayor, Director General de la UNESCO: "La preservación de la paz es la razón de ser de la ONU. Ella se ejerce por intermedio del Consejo de Seguridad. La construcción de la paz, en cambio, es un asunto de prevención a largo plazo, mucho más complejo, en el que todos los organismos e instituciones especializadas del sistema y todos los hombres y mujeres (lo subrayado es nuestro) deben participar. Preservar, sabemos hacerlo; construir, no todavía".
Durante el período de la guerra fría, las grandes potencias se mostraron reticentes frente a iniciativas tendientes a la construcción de la paz por medios no armados. La posguerra fría ha impuesto un "nuevo orden" en las relaciones internacionales donde es posible -a pesar de la existencia de numerosos factores de peligro en pugna- instaurar el diálogo y la cooperación como protagonistas de la convivencia pacífica entre los Estados. Es esta una oportunidad que no puede desaprovecharse para emprender proyectos constructivos y generar nuevas reglas del juego, que tengan a las organizaciones civiles y a cada uno de nosotros como actores y no como meros espectadores de los mecanismos para la consolidación de la paz. Asimismo, son cada vez más las voces que se alzan en pos de una reforma en la estructura orgánica de las Naciones Unidas, especialmente con respecto al derecho a veto de las grandes potencias en el Consejo de Seguridad, que, la mayoría de las veces, impide la toma de decisiones, tornándolo ineficiente.
En el año 1996 la UNESCO propuso una serie de estrategias a mediano plazo (hasta el 2001) que denominó "Estrategias para contribuir a la consolidación de la paz", entre las que se cuentan:
Es clara la complejidad que implica el emprendimiento de construir la paz, desde que la violencia surge de los más diversos orígenes y por lo tanto no puede aplicársele una única receta; "Sin embargo -siguiendo a Salvador Geovani Salguero en su tesis "Hacia la consolidación del derecho humano a la paz"-, para que la paz se consolide dentro de un orden social, los mecanismos de construcción de una paz firme deben tener como contenido: que persigan la efectivización plena de los derechos humanos, ya que sin ellos no puede haber paz". He aquí nuestro compromiso.
Lucía Carolina Colombato