Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

logo2.gif (3677 bytes)


PARA EL AMOR, PARA LA "MUSICA" PUNTANA, DOÑA JUANA OSES...

El primer casamiento en la picada.
Entre una "verdulera" y dos guitarras,
esa noche de octubre, allá en el monte,
si, se puede decir
que hubo una fiesta.

Vinieron los Valquinta, los Orueta,
los Gauna, los Cofré: todos bailaron
y a la viuda Segunda Maldonado
la arrimó la jardinera desde el puesto
Donde un molinero enamorado
según dicen la esperaba sin apuro.

Aquella noche de octubre fue una fiesta.
Si hasta llegó gente de afuera hasta los toldos.
Juana Oses, "la música" puntana
hizo las dos únicas piezas que sabía
y eran valses, en las yemas de sus dedos,
de sus manos madrecitas de hachadora
los hermanos Olguin la acompañaban
ellos sí que tocaban la guitarra
mientras todos reían o bailaban.

Los más viejos con los padres de los novios
vaya uno a saber
por qué lloraban.

Vaya uno a saber por qué lloraban.

 

EL ÚLTIMO CALDÉN DEL DÍA

En la lerda quietud de la espesura,
muriéndose apenas de remanso,
aumentaba el sol sus tristes ganas
de apagarse atardeciendo entre las hojas.
(...iba cayendo el último caldén del día...)
Se callaron los gemidos de los troncos
Entre las curvas pulidas del acero
Y con el dolor de las raíces apoyadas
sobre la piel rota de sus yemas,
cayó el último caldén del día...
con su resto de tallo mutilado
como un cuerpo sin sostén, sin equilibrio,
cayó el último caldén del día...
con su verde cabeza despeinada
zambulléndose en la tierra olor a pasto,
cayó el último caldén del día...

..................................................................

los sordos pasos en la huella se acostaban
avanzando por detrás de las espaldas...
y en el regreso del hombre, ríos de sombra,
regresaban las muertes de la hachada...

PARA EL AMOR, PARA LA "MUSICA" PUNTANA, DOÑA JUANA OSES Y EL LLANTO DE LOS PADRES EN LOS TOLDOS. O POEMA NUMERO TRES.

Allá en el campamento de los toldos
La vida no era sólo ademán de la pobreza
o masa de harina o de ceniza
tiritando de frío boca abajo.
Para el cumpleaños del más viejo de los solos,
una pollera "crepe" y gamuza negra
danzaba loca en las piernas de esa niña
que era nieta de Juana y sus misterios.
(el que no tenga fe, que ni se arrime
decía la boca de la abuela curandera
y no había dolor que no sacara
curando por foto, y de palabra
tan solo por el nombre
y agua buena).
Y vos, Pedrito joven de la hachada
las pestañas del amor ya te dolían
cautivo de la risa y su misterio
y esa forma de no ser
la más linda de los toldos
bailando en aquel patio de la espera.
Sin embargo ¿Cuántas veces se murió tu corazón
piedra del aire bailando al brillo del fuego
sin un beso?
Aquel hombre no es el mismo de hoy
Pero es mi padre, y sigue siendo
Empecinado de las flores como antes
El se guardaba el amor que le tenía,
(hasta que hizo un beso de esa noche)
y se fue en entrega alucinada
después cantó bajito la tibieza
de ese llanto virginal que desmayaba
al calor de sus labios sobre el pasto.
¿Que más podía pedir él a la vida?
Ya no era solo con él, sino con ella
por eso que se llama
compañera en eso de andar juntos
jornal de la esperanza son reveses
era un hombre en el trabajo,
también Ella,
y esto, en los toldos,
todos lo sabían.
Una tarde en que octubre se moría
en el quinto camino de la puna
Pedro carraspeaba de contento.
Arriba de la cama había un vestido de vestir
Era toda rosa y con sombrero, además
De un traje azul de hombre y los zapatos,
Ella le arrimaba el fuego a todos los olvidos
Y la gente de los toldos preparaba
Con el cura Felipe y los abuelos
El primer casamiento en la picada.

                                       TERESA PEREZ

barra.gif (2190 bytes)